Certeza Divina: Un Argumento Coránico y Filosófico a favor de Dios

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Imagínate que te encuentras sentado en la esquina de una habitación. La puerta por la que has entrado está ahora completamente sellada y no hay forma de entrar o salir. Las paredes, el techo y el suelo son de piedra. Todo lo que puedes hacer es mirar al espacio abierto y al vacío, mientras te ves rodeado de paredes frías, oscuras y pedregosas. Debido al inmenso aburrimiento que sientes, te quedas dormido. Tras pasar unas horas; te despiertas. Abres de repente los ojos, y te sorprendes al ver que en medio de la habitación hay un escritorio, y sobre este un ordenador. Te acercas al escritorio y lees las siguientes palabras en la pantalla del ordenador: Este escritorio y ordenador salieron de la nada.

¿Te puedes crees lo que acabas de leer en la pantalla? Por supuesto que no. A primera vista, confías en tu intuición; es imposible que el ordenador y el escritorio hayan aparecido sin una actividad o causa previa. Entonces, empiezas a pensar en lo que podría haber pasado. Después de darle unas vueltas al tema, te das cuenta de que solo puede haber un número limitado de explicaciones razonables. La primera es que podrían haber llegado ahí sin ninguna condición causal o actividad previa, en otras palabras, de la nada. La segunda es que podrían haber sido la causa de sí mismos o, dicho en otras palabras, haberse creado a sí mismos. La tercera es que pudieron haber sido creados o colocados allí por alguna causa previa. Dado que tus facultades cognitivas son normales y funcionan correctamente, concluyes que la tercera explicación es la más racional.

Aunque esta forma de razonamiento es universal, una variación más sólida del argumento se puede encontrar resumida elocuentemente en el Corán. El argumento establece que las posibles explicaciones para la existencia de una entidad finita podrían ser que, provino de la nada, se creó a sí misma, podría haber sido creada por algo que también fue creado, o fue creada por algo increado. Antes de analizar más a fondo el argumento, quiero señalar que el Corán a menudo presenta argumentos intelectuales racionales. El Corán es un texto convincente y poderoso que busca involucrar a su lector. Por lo tanto, influye positivamente en nuestras mentes y corazones; y la forma en que lo logra es haciendo preguntas profundas y presentando poderosos argumentos. La profesora asociada de estudios islámicos Rosalind Ward Gwynne ha comentado sobre este aspecto concreto del Corán lo siguiente: “El hecho de que gran parte del Corán se exprese en forma de argumentos muestra hasta qué punto se percibe que los seres humanos necesitan razones para sus acciones. …. ”1

Gwynne también sostiene que esta característica del Corán influyó en la erudición islámica:

“El razonamiento y la argumentación son tan integrales al contenido del Corán y tan inseparables de su estructura que, de maneras diferentes, le dieron forma a la propia conciencia de los eruditos del Corán.” 2

Esta relación entre la razón y la revelación fue comprendida incluso por los primeros eruditos islámicos, pues entendieron que el pensamiento racional era una de las formas de probar los fundamentos intelectuales del Islam. El erudito islámico del siglo XIV Ibn Taymiyya escribió que la erudición islámica temprana “sabía que tanto las pruebas basadas en la revelación como las racionales, eran verdaderas y que se relacionaban entre sí. Quien diera pruebas… racionales de la investigación completa que les correspondía, sabía que estaba de acuerdo con lo que los mensajeros les informaban y que les demostraban la necesidad de creer a los mensajeros en aquello que les informaban”.3

 

El argumento del Corán

El Corán proporciona un poderoso argumento a favor de la existencia de Dios: “¿Acaso fueron creados de la nada? ¿O fueron los creadores [de sí mismos]? ¿O crearon los cielos y la Tierra? Más bien, no están seguros ”.4

Si bien este argumento se refiere al ser humano, también se puede aplicar a todo lo que comenzó a existir, o todo lo que surgió. El Corán usa la palabra juliqú, que significa creado, hecho u originado. 5 Por lo tanto, puede referirse a cualquier cosa que comenzase a existir.

Ahora, analicemos el argumento. El Corán menciona cuatro posibilidades para explicar cómo algo es creado, surge o comienza a existir:

  • Creado por nada: “¿Acaso fueron creados por la nada?”
  • Auto-creado: “¿o fueron los creadores (de sí mismos)?”
  • Creado por algo creado: “¿o crearon los cielos y la Tierra?”, Lo que implica que una cosa creada es finalmente creada por otra cosa creada.
  • Creado por algo increado: “Más bien, no están seguros”, lo que implica que la negación de Dios no tiene fundamento, y por lo tanto, la afirmación implica que hay un creador increado. 6

Este argumento también puede convertirse en una fórmula universal, la cual no requeriría referencia a la Escritura:

  1. El universo es finito.
  2. Las cosas finitas podrían haber surgido de la nada, haberse creado a sí mismas, haber sido creadas en última instancia por algo creado o haber sido creadas por algo increado.
  3. No podrían haber venido de la nada, haberse creado a sí mismos o haber sido creados en última instancia por algo que ha sido creado.
  4. Por tanto, fueron creadas por algo increado.

 

El universo es finito

Hay una variedad de argumentos filosóficos que nos muestran la finitud del universo. El más convincente y simple de estos argumentos implica demostrar que un infinito físico real no puede llegar a existir. El tipo de infinito actual al que me estoy refiriendo aquí es un tipo diferenciado de infinito, que es un infinito formado por partes discretas o separadas, como cosas u objetos físicos. Estas cosas físicas pueden ser átomos, cuarks, autobuses, jirafas y campos cuánticos. El tipo indiferenciado de infinito, sin embargo, es un infinito que no está hecho de partes discretas. Este tipo de infinito es coherente y puede existir. Por ejemplo, el infinito de Dios es un infinito indiferenciado, ya que Él no está formado por partes físicas discretas. En la teología islámica, Él es uno, único y trascendente.

Los argumentos más persuasivos e intuitivos para fundamentar la imposibilidad de un infinito real se encuentran en forma de experimentos mentales. Ahora bien, la preocupación aquí mostrada es la imposibilidad de materializar el infinito físico. Esto es diferente a los infinitos matemáticos. Aunque lógicamente son coherentes, existen en el ámbito matemático, que generalmente se basa en axiomas y suposiciones. Nuestra preocupación trata de si el infinito puede ser una realidad en el mundo físico real.
Ten en cuenta los siguientes ejemplos:

  1. Una bolsa de bolas: imagina que tienes una cantidad infinita de bolas en una bolsa. Si sacas dos bolas, ¿cuántas bolas te quedan? Matemáticamente hablando, todavía tendrías un número infinito. Sin embargo, en la práctica, deberías tener dos menos de las que había en la bolsa. ¿Qué pasa si añadimos otras dos bolas en lugar de quitarlas? ¿Cuántas bolas hay ahora? Debería haber dos más de las que había en la bolsa. También deberías poder llegar a contar cuántas bolas hay en la bolsa, pero no puedes porque el infinito es solo una idea y no existe en el mundo real. Esto muestra claramente que no se puede tener un infinito real formado por partes o cosas físicas discretas. A la luz de este hecho, el famoso matemático alemán David Hilbert dijo: “El infinito no se encuentra en ninguna parte en la realidad. No existe en la naturaleza ni proporciona una base legítima para el pensamiento racional … el papel que le queda por jugar al infinito es únicamente el de una idea. ” 7
  2. Una pila de cubos de diferentes tamaños: imagina que tienes una pila de cubos. Cada cubo está numerado. El primer cubo tiene un volumen de 10 cm3. El siguiente cubo que hay encima tiene un volumen de 5 cm3 y seguidamente, el siguiente cubo es la mitad del cubo anterior. Esta secuencia continúa ad infinitum (una y otra vez de manera infinita). Ahora dirígete a la parte superior de la pila y quita el último cubo que hay en la parte superior. No puedes, ya que no encontrarás ningún cubo. ¿Por qué? Porque si hubiera un cubo en la parte superior significaría que los cubos no han alcanzado el infinito. Dado que no hay un cubo en la parte superior, nos muestra, aun sabiendo que el infinito matemático existe (con suposiciones y axiomas), que no se puede tener un infinito actual en el mundo real. Ya que la pila no tiene fin, muestra que el infinito, que está formado por cosas físicas discretas (en este caso los cubos), no se puede llegar a materializar físicamente.

Conceptualmente, el universo no es diferente a la bolsa de bolas o la pila de cubos que he explicado anteriormente. El universo es real y está formado por cosas físicas discretas. Dado que el infinito diferenciado no puede existir en el mundo real, se entiende que el universo no puede ser infinito. Así mismo implica que el universo es finito y, dado que es finito, debe haber tenido un comienzo.

No he mencionado aquí la investigación científica relacionada con el comienzo del universo porque los datos que tenemos hoy en día son indeterminados. La indeterminación es una “tesis que explica que para cualquier teoría con base científica siempre habrá al menos una teoría rival que también sea apoyada por la evidencia dada…”8 Hay alrededor de 17 modelos diferentes para explicar la evidencia cosmológica. Algunos de estos modelos concluyen que el universo es finito y tuvo un comienzo y otros argumentan que el universo es eterno en el pasado. La evidencia no es concluyente, pues las conclusiones pueden cambiar cuando se observan nuevas pruebas o se desarrollan nuevos modelos.

Ahora sí que estamos en condiciones de aplicar las cuatro posibilidades lógicas para explicar el comienzo del universo y desarrollar cada una.

 

¿Creado de la nada?

Antes de abordar esta posibilidad, necesito definir qué se entiende por “la nada”. ‘Nada’ es definida como la ausencia de todas las cosas. Para ilustrar esto mejor, imagínate si todo, toda la materia, la energía y el potencial, desapareciera; ese estado se describiría como la nada. No debe confundirse con el vacío o campo cuántico, un concepto que explicaré más adelante. La nada también se refiere a la ausencia de una condición causal. Una condición causal es cualquier tipo de causa que produce un efecto, la cual puede ser material o no.

Afirmar que las cosas pueden surgir de la nada significa decir que las cosas pueden surgir sin ningún potencial previo, sin materia previa ni nada en absoluto. Afirmar tal cosa desafía nuestras intuiciones y se opone a la razón.
Entonces, ¿podría el universo haber surgido de la nada? La respuesta obvia es no, porque de la nada no sale nada. La nada no puede producir nada. Algo no puede surgir sin ninguna condición causal en absoluto. Otra forma de verlo es mediante matemáticas simples. ¿Cuál es el resultado de 0 + 0 + 0? No es 3, es 0.

Una de las razones por las que esto es tan intuitivo es porque se basa en un principio racional (o metafísico): el ser no puede provenir del no ser. Afirmar lo contrario es lo que yo llamaría contradiscurso, y así cualquiera podría reclamar cualquier cosa. Si alguien pudiese afirmar que todo el universo puede provenir de la nada, las implicaciones serían absurdas y se podría afirmar que cualquier cosa podría llegar a existir sin ninguna condición causal.

Para que algo surja de la nada debe tener al menos algún tipo de condiciones potenciales o causales. Dado que la nada es la ausencia de todas las cosas, incluido cualquier tipo de condición causal, ese algo no podría surgir de la nada. Mantener que una cosa puede surgir de la nada es lógicamente equivalente a la noción de que las cosas pueden desvanecerse, decaer, aniquilarse o desaparecer sin ninguna condición causal.

Los individuos que sostienen que algo puede surgir de la nada también deben sostener que algo puede desaparecer sin ninguna condición causal. Por ejemplo, si un edificio desapareciese por completo, tales individuos no deberían sorprenderse por el evento, porque si las cosas pueden existir sin ninguna condición causal, entonces lógicamente implica que las cosas pueden desaparecer también por medio de condiciones no causales. Sin embargo, argumentar que las cosas pueden simplemente desaparecer sin hacer referencia a ninguna condición causal sería racionalmente absurdo.

Un argumento común es que el universo podría provenir de la nada porque en el vacío cuántico hay partículas que aparecen. Este argumento asume que el vacío cuántico no es nada. Sin embargo, eso no es verdad. El vacío cuántico sí que es algo; no es un vacío absoluto y obedece a las leyes de la física. El vacío cuántico es un estado de energía fugaz, no es ‘la nada’, sino algo físico. 9

 

La “nada” del profesor Lawrence Krauss

El libro del profesor Lawrence Krauss, Un universo de la nada, vigorizó y popularizó el debate sobre la pregunta leibniziana: “¿Por qué hay algo en lugar de nada?”10 En su libro, Krauss sostiene que es verosímil que el universo surgiera de “la nada”. Por absurdo que esto pueda parecer, es necesario sacar a la luz algunas presuposiciones y aclaraciones para comprender el contexto de sus conclusiones.

La “nada” de Krauss es en realidad algo. En su libro llama a la nada “inestable”11, y en otro lugar afirma que la nada es algo físico, a lo que llama “espacio vacío pero preexistente”12. Esta es una desviación lingüística interesante, ya que la definición de la nada en el idioma inglés se refiere a una negación universal, pero parece que la “nada” de Krauss es un término utilizado para algo. Aunque su investigación afirma que “nada” es la ausencia de tiempo, espacio y partículas, confunde al lector inexperto y no confirma (explícitamente) que se refiere a cosas físicas. Incluso si, como afirma Krauss, no hubiese materia, debe haber campos físicos. Esto se debe a que es imposible tener una zona donde no haya campos físicos porque la gravedad no se puede bloquear. En la teoría cuántica, la gravedad en este nivel de realidad no requiere de objetos con masa, pero sí requiere de materia física. Por lo tanto, la “nada” de Krauss es en realidad algo. En otra parte de su libro, escribe que todo surgió a partir de fluctuaciones cuánticas, lo que explica una creación a partir de la “nada”, pero eso implica un estado cuántico preexistente para que eso pueda ser una posibilidad.13

El profesor David Albert, autor de Quantum Mechanics and Experience, escribió una reseña del libro de Krauss y de manera similar concluye:

“Pero eso sencillamente no es correcto. Los estados de vacío teóricos del campo cuántico relativista, al igual que las jirafas, los refrigeradores o los sistemas solares, son disposiciones particulares de material físico simple. El verdadero equivalente teórico del campo cuántico relativista a que no haya nada físico en absoluto, no es esta o aquella disposición particular de los campos, sino sencillamente la ausencia de los campos. El hecho de que algunas disposiciones de campos correspondan a la existencia de partículas y otras no, no es más misterioso que el hecho de que algunas de las disposiciones posibles de mis dedos correspondan a la existencia de un puño y otras no. Y el hecho de que las partículas puedan aparecer y desaparecer, con el tiempo, a medida que esos campos se reorganizan, no es más misterioso que el hecho de que los puños pueden aparecer y desaparecer, con el tiempo, a medida que mis dedos se reorganizan. Y ninguna de esas apariciones, si las miras correctamente, equivalen a nada que remotamente se acerque a la idea de la creación desde la nada ”.14

 

Distinciones filosóficas

Curiosamente, el profesor Krauss parece haber cambiado la definición de “nada” para responder a la eterna pregunta de Leibniz. Esto hace que toda la discusión sea problemática ya que la definición de Krauss desdibuja distinciones filosóficas bien conocidas. El término “nada” siempre se ha referido a lo que no existe o a la ausencia de algo.15 Por lo tanto, las implicaciones de “la nada” de Krauss son que podría ser razonable que alguien afirme lo siguiente:

“Tuve una cena maravillosa anoche, y no fue nada”.

“No encontré a nadie en el pasillo y me mostraron las direcciones de esta habitación”.

“Nada es sabroso con sal y pimienta”.16

Estas afirmaciones son irracionales y, por lo tanto, equivalen a proposiciones sin sentido, a menos que, por supuesto, alguien cambie la definición de “la nada”. No es de extrañar que el profesor Krauss insinúe que su visión de la nada no se refiere a lo que no existe. Escribe: “Sin embargo, una cosa es cierta; la ‘regla’ metafísica, que es sostenida como una convicción férrea por aquellos con quienes he debatido el tema de la creación, la cual es que ‘de la nada, nada surge’, no tiene fundamento en la ciencia”.17

Esto claramente demuestra que Krauss ha cambiado el significado de “nada” para que signifique algo, porque la ciencia como método se enfoca en las cosas del mundo físico. La ciencia solo puede responder en términos de fenómenos y procesos naturales. Cuando hacemos preguntas como: ¿Cuál es el significado de la vida? ¿Existe el alma? ¿Qué es la nada? La expectativa general es tener respuestas metafísicas y, por lo tanto, fuera del alcance de cualquier explicación científica.

La ciencia no puede abordar la idea de la nada o el no ser, porque la ciencia está restringida a los problemas que las observaciones pueden resolver. El filósofo de ciencia Elliot Sober verifica esta limitación. Escribe en su ensayo Empirismo que “la ciencia se ve obligada a restringir su atención a los problemas que las observaciones pueden resolver”. 18 Por lo tanto, vemos que el profesor Krauss ha cambiado el significado de la palabra “nada” para que la ciencia resuelva un problema que, de primeras, no puede resolver. Quizás este resultado deba aceptarse como una derrota, ya que equivale a que alguien no pueda responder una pregunta y, en lugar de admitir la derrota o remitir la pregunta a otra persona, se recurra a cambiar el significado de la pregunta.

Habría sido intelectualmente más honesto decir simplemente que el concepto de la nada es un concepto metafísico, y la ciencia solo se ocupa de lo que se puede observar.

 

Investigación no concluyente y popularización de la gimnasia lingüística

Dejando todo esto a un lado, el profesor Krauss admite que su investigación sobre la “nada” es ambigua y carece de pruebas concluyentes. Escribe: “Insisto en la palabra podría aquí, porque es posible que nunca tengamos suficiente información empírica para resolver esta cuestión sin ambigüedades”19. En otra parte de su libro admite la naturaleza inconclusa de su argumento: “Debido a las dificultades teóricas de observación y relación, asociadas con la elaboración de los detalles, espero que nunca logremos más que verosimilitud en este sentido”.20

A la luz de esto, el profesor Krauss debería haber dicho que el universo proviene de algo físico como un estado de vacío, en lugar de redefinir la palabra “nada”. Pero Krauss parece ser inflexible en querer popularizar su gimnasia lingüística. Durante nuestro debate: Islam o ateísmo: ¿Qué tiene más sentido? Me referí a su libro para explicar que su nada es algo, como alguna forma de neblina cuántica. Sin embargo, reaccionó y dijo que su nada se define como “No hay espacio, no hay tiempo, no hay leyes … no hay universo, nada, cero, zip, nada”.21

Krauss parecía haber omitido deliberadamente una premisa oculta importante: todavía hay algunas cosas físicas en su nada, algo que claramente admitió en una conferencia pública. Dijo que algo y nada son “… cantidades físicas”.22

En resumen, la nada del profesor Krauss es algo. El universo proviene de algo físico que Krauss llama “nada” y, por lo tanto, no responde a la pregunta de Leibniz: ¿Por qué hay algo en lugar de nada? En realidad, Krauss solo responde a la pregunta: ¿Cómo surgió algo de algo? Esa es una pregunta que la ciencia puede responder y que no requiere de acrobacias lingüísticas.

La existencia de Dios no se ve socavada por la visión de Krauss sobre la nada. Todo lo que realmente nos ha presentado es que el universo (tiempo y espacio) vino de algo. Por tanto, el universo todavía requiere una explicación para su existencia.

“La causalidad solo tiene sentido dentro de este universo; por lo tanto, el universo puede haber venido de la nada”.

Las discusiones históricas y académicas sobre la noción de la causalidad incluyen la objeción de David Hume de que la causalidad es un concepto derivado de nuestras experiencias. Si Hume tiene razón sobre la causalidad, entonces no tenemos justificación para postular que el concepto de causalidad existe o tiene sentido fuera de nuestras experiencias. Dado que el argumento en este ensayo hace referencia a eventos fuera de nuestra experiencia, cómo llegó a existir el universo, la causalidad no puede usarse para explicar estos eventos. En otras palabras, el universo podría haber venido de la nada, porque la noción de causalidad solo puede tener sentido dentro del universo y no puede aplicarse a nada fuera de él. Si no tenemos experiencia alguna de cómo comienza el universo o de lo que sucedió antes de su existencia, entonces simplemente debemos guardar silencio sobre el asunto.

Esta objeción asume falsamente que la causalidad es un concepto basado en la experiencia. La causalidad es a priori; conocimiento previo a la experiencia. Es un concepto metafísico, que se requiere para que podamos entender nuestras experiencias en primer lugar. Lo aplicamos a toda nuestra experiencia, en lugar de que nuestra experiencia nos lo proporcione. Es como usar gafas tintadas de amarillo, todo se ve amarillo, no por lo que hay en el mundo, sino por las gafas a través de las cuales estamos mirándolo todo. Sin causalidad, no podríamos tener una comprensión significativa del mundo.

Ten en cuenta el siguiente ejemplo; imagina que estás mirando la Casa Blanca en Washington DC. Es posible que tus ojos se dirijan asombrados hacia la puerta, a través de los pilares, luego hacia el techo y finalmente hacia el jardín delantero. También puedes invertir el orden de tus percepciones; primero puedes empezar a mirar el césped, luego el techo, los pilares y finalmente la puerta. Ahora contrasta lo mencionado con otra experiencia. Estás en el río Támesis en Londres y ves un barco que pasa navegando. Solo puedes ver el frente del barco antes de poder ver la parte trasera, y no podrás revertir el orden de esa experiencia cuando el barco pase navegando. Cuando observabas la Casa Blanca, tenías la opción de ver primero la puerta y luego los pilares y así sucesivamente; y también podías invertir el orden de tus percepciones. Sin embargo, con el barco no tienes elección. El frente del barco fue lo primero en aparecer, y no podías reordenar tus percepciones tratando de ver la parte trasera antes de ver la frontal. ¿Qué dicta el orden en el que tuviste estas experiencias? ¿Por qué sabes cuándo puedes ordenar tus percepciones y cuándo no? La respuesta está en el concepto de la causalidad. Hay conexiones causales lógicas que ocurren en tu mente mientras percibes la Casa Blanca y el barco.

El punto que considerar aquí es que no habrías podido hacer la distinción de que algunas experiencias están ordenadas por ti mismo y otras están ordenadas de forma independiente, a menos que tuvieras el concepto de la causalidad. En ausencia de la causalidad, nuestras experiencias serían muy diferentes a como lo son en realidad. Serían una única secuencia de experiencias: una cosa tras otra. La causalidad es independiente de la experiencia porque no podríamos experimentar nada sin ella. Por tanto, podemos concluir lógicamente que la causalidad ya existía antes de nuestra propia experiencia del universo.

Si no puedes tener algo de la nada, ¿cómo pudo crear Dios a partir de la nada?

Este argumento no es válido, ya que implica que Dios es nada. Dios es un ser único con el potencial de crear y traer cosas a la existencia a través de Su voluntad y poder. Por tanto, no se trata simplemente de que algo salga de la nada. La voluntad y el poder de Dios son las condiciones causales que dieron existencia al universo.

Que algo provenga de la nada, sin más, es imposible, porque “nada” implica no-ser, que no haya potencial ni condiciones causales. Es irracional afirmar que algo puede surgir de un vacío absoluto sin ninguna actividad causal, potencial o previa. Dios es quien proporciona esa actividad causal a través de Su voluntad y poder. Aunque la tradición intelectual islámica hace referencia a que Dios crea de la nada, se refiere a que el acto de creación no está ligado a nada material. Sin embargo, no asume que no hubiese condiciones causales o potenciales.23 La voluntad y el poder de Dios forman las condiciones causales para traer al universo a la existencia.

 

¿Autocreado?

¿Podría el universo haberse creado a sí mismo? El término “creado” hace referencia a algo que surgió y, por tanto, que una vez no existió. Otra forma de hablar sobre algo que ha sido creado es diciendo que fue traído a la existencia. Todas estas palabras implican que ese algo es finito, ya que todas las cosas que fueron creadas son finitas. Comprender el concepto de creación nos lleva a la conclusión de que la autocreación es una imposibilidad lógica y práctica. Esto se debe al hecho de que la autocreación implica que ese algo existía y no existía al mismo tiempo, lo cual es imposible. Algo que surge significa que alguna vez no existió; sin embargo, si decimos que se creó a sí mismo, implicaría que existía antes de que realmente existiera.

Considera la siguiente pregunta: ¿Sería posible que tu madre diera a luz a sí misma? Afirmar tal cosa sugeriría que tendría que nacer antes de nacer. Cuando se dice que algo ha sido creado, significa que una vez no existió y, por lo tanto, no tenía poder para hacer nada. Entonces, el afirmar que algo se creó a sí mismo es imposible, ya que no podía tener ningún poder antes de ser creado, para crearse a sí mismo. Esto se aplica a todas las cosas finitas, y ello también incluye al universo. El erudito islámico Al-Jattábi resume acertadamente la falacia de este argumento: “Este es [un] argumento aún más falaz, porque si algo no existe, ¿cómo puede describirse como algo que tiene poder, y siendo así, ¿cómo podría crear algo? ¿Cómo podría hacer algo? Si estos dos argumentos son refutados, se establece que tienen un creador, pues que crean en Él”. 24

Andrew Compson, el actual presidente de la Asociación Humanista Británica, participó una vez en un debate público conmigo en la Universidad de Birmingham. Presenté el argumento coránico de la existencia de Dios; su respuesta a mi afirmación de que la autocreación es imposible, fue que la autocreación se puede encontrar en organismos unicelulares, también conocidos en biología como reproducción asexual.

La objeción de Andrew no es válida por los siguientes motivos. En primer lugar, a lo que se refirió en los organismos unicelulares no es la autocreación, sino un modo de reproducción mediante la cual la descendencia surge de un solo organismo y hereda el material genético únicamente de ese progenitor. En segundo lugar, si extendemos de una manera lógica su ejemplo al universo, supondría que el universo siempre existió, porque para que se produzca esa reproducción asexual se necesita un padre que existiese antes de la descendencia. Por lo tanto, su objeción no hace más que probar el punto que mencionaba; si el universo no existió durante un tiempo, no pudo llegar a ser la causa de su propia existencia.

Puede que estés pensando que esta objeción es absurda y no era necesario mencionarla. Y estoy de acuerdo, pero la he incluido para mostrar cuán irrazonables pueden llegar a ser algunos contraargumentos ateos.

 

¿Creado por algo que fue creado?

Por el bien del argumento, respondamos “sí” a la siguiente pregunta: ¿El universo fue creado por algo que fue creado? ¿Satisfará eso al interrogador? Obviamente no. La persona contenciosa sin duda seguirá preguntando: “Entonces, ¿qué creó eso?” Si tuviéramos que responder, “Otra cosa creada”, ¿qué crees que diría? Sí, acertaste: “¿Y qué creó a esa otra cosa?” Si este ridículo diálogo continuase para siempre, probaría una cosa: la necesidad de un creador increado.

¿Por qué? Porque no podemos tener el caso de una cosa creada, como el universo, siendo creada por otra cosa creada en una serie ilimitada, que se remonta para siempre (conocida como regresión infinita de causas). Porque simplemente no tiene sentido. Considera los siguientes ejemplos:

  • Imagínate que un francotirador, que ha localizado a su objetivo designado, se comunica por radio con el cuartel general para obtener permiso para disparar. El cuartel general le dice al francotirador que espere mientras buscan el permiso de algún superior. Posteriormente, la persona de rango más alto busca el permiso de alguien aún más arriba, y así sucesivamente. Si esta escena continuase para siempre, ¿llegaría el francotirador a disparar al objetivo? ¡Por supuesto que no! Seguirá esperando mientras alguien más espera a que un superior dé la orden. Tiene que haber un lugar o persona desde donde se emita la orden; un lugar donde no haya nadie de rango más alto. Este ejemplo ilustra el defecto racional en la idea de una regresión infinita de causas. Cuando aplicamos este concepto al universo, llegamos a la conclusión de que el universo debe haber tenido un creador increado. El universo, que es una cosa creada, no podría ser creado por otra cosa creada, ad infinitum. Si ese fuera el caso, este universo no existiría; y dado que existe, podemos descartar la idea de una regresión infinita de causas como una proposición irracional.25
  • Imagínate que un comerciante de acciones en la bolsa de valores no pudiera comprar o vender sus acciones o bonos antes de pedir permiso al inversionista. Y que una vez que el corredor de bolsa le pregunte a su inversor, éste también tenga que consultar con su propio inversor. Imagínate que este escenario continuase para siempre. ¿El comerciante de acciones compraría o vendería alguna vez sus acciones o bonos? La respuesta es no. Debe haber un inversionista que otorgue el permiso sin que él tenga que requerírselo a nadie más. De manera similar, si aplicamos esta idea al universo, tendríamos que dar por sentado a un creador para el universo, el cual no fue creado.
    Una vez apliquemos los ejemplos anteriores directamente al universo, resaltará la absurdez de la idea que plantea que el universo fue creado en última instancia por algo creado. Considera que este universo, U1, fuese creado por una causa anterior, U2, y U2 fuese creado por otra causa, U3, y así de forma infinita; no llegaríamos a tener el universo U1 nunca. Piénselo ahora de esta manera, ¿cuándo nace U1? Solo después de que U2 haya nacido. ¿Cuándo nace U2? Solo después de que U3 haya nacido. Este mismo problema continuará incluso si seguimos contando infinitamente. Si la capacidad de U1 para llegar a existir dependiese de una cadena eterna de universos creados, U1 nunca llegaría a existir. 26 Como escribe el filósofo y erudito islámico Dr. Jaafar Idris: “No habría una serie de causas reales, sino sólo una serie de inexistentes … sin embargo, lo que vemos es que hay existentes a nuestro alrededor; por lo tanto, su última causa debe ser diferente a las causas temporales”. 27

 

¿Creado por algo no creado?

¿Entonces cuál es la alternativa? La alternativa es una primera causa. En otras palabras, una causa no causada o un creador no creado. El teólogo y filósofo del siglo XI Al-Ghazali resume la existencia de esa causa no causada o del creador no creado de la siguiente manera: “Lo mismo puede decirse de la causa de la causa. Ahora bien, esto puede continuar ad infinitum, lo cual sería absurdo, o llegar a su fin ”.28

Lo que la discusión anterior dice esencialmente, es que debe haber algo que haya existido siempre. Por lo que hay dos opciones obvias: Dios o el universo. Dado que el universo comenzó y es dependiente, no puede haber existido siempre. Por tanto, ese algo que debe haber existido siempre tiene que ser Dios. En el apéndice del libro del profesor Anthony Flew, Hay un Dios, el filósofo Abraham Varghese explica esta conclusión de una manera sencilla pero contundente. Escribe: “Ahora, claramente, los teístas y los ateos pueden estar de acuerdo en una cosa: si algo existe, debe haber algo que lo preceda que siempre existió. ¿Cómo llegó a existir esta realidad eternamente existente? La respuesta es que nunca llegó a ser. Siempre existió. Elija su elección: Dios o universo. Siempre ha existido algo”.29

Por tanto, podemos concluir que existe un creador increado para todo lo creado. El poder de este argumento se refleja en la reacción del compañero del profeta Muhammad ﷺ, Yubair ibn Mut’im. Cuando escuchó los versículos relevantes del Corán que abordan este argumento; dijo, “mi corazón casi comienza a volar”.30 El erudito Al-Jattabi dijo que la razón por la que Yubair estaba tan conmovido por estos versículos era debido a que “la fuerte evidencia contenida en ellos tocó su sensible naturaleza, y lo llegó a comprender con su inteligencia.”31

Lo que hasta ahora hemos probado es que debe haber un creador increado, lo cual no necesariamente implica que lleguemos a entender completamente el concepto tradicional de Dios; sin embargo, si pensamos cuidadosamente en el creador increado, podemos sacar conclusiones que nos lleven a la comprensión tradicional de Dios.

 

Eterno

Dado que el creador no ha sido creado, significa que siempre existió. Algo que no ha tenido comienzo quiere decir que siempre ha existido, y algo que siempre ha existido es eterno. El Corán lo deja muy claro: “Dios, el Todopoderoso. No engendra ni ha sido engendrado ”.32

 

¿Quién creó a Dios?

Una respuesta típica a la eternidad de lo Divino es el obsoleto cliché ateo: ¿Quién creó a Dios? Esta afirmación infantil es una grave tergiversación y una mala interpretación del argumento que he estado dilucidando en este ensayo. Hay dos respuestas principales a esta objeción.

En primer lugar, la tercera posibilidad que analizamos con respecto a cómo nació el universo fue: ¿Podría ser creado por algo que fue creado? Ya lo analizamos y vimos que finalmente no era posible debido a la absurdez de la regresión infinita de causas. La conclusión fue simple: debe haber habido un creador que no haya sido creado. Cuando decimos increado nos referimos a que Dios no fue creado. Ya he presentado algunos ejemplos para resaltar este hecho.

En segundo lugar, una vez que hemos llegado a la conclusión de que la mejor explicación para el surgimiento del universo es el concepto de Dios, sería ilógico sostener que alguien lo creó. Dios creó el universo y no está sujeto a sus leyes; Él es, por definición, un Ser increado y nunca comenzó a existir. Algo que no tiene comienzo no puede ser creado. El profesor John Lennox explica estos puntos de la siguiente manera:

“Aún escucho a un amigo irlandés decir: ‘Bueno, algo sí que prueba: si tuvieran un mejor argumento, lo usarían’. Si se piensa que esa es una reacción bastante fuerte, solo piensa en la pregunta: ¿Quién creó a Dios? El solo hecho de preguntarlo muestra que el interrogador ha creado a Dios en su mente. Por lo que no es de extrañar que uno llame a su libro La ilusión de Dios. Porque eso es precisamente lo que es un dios que ha sido creado, un engaño, prácticamente por definición, como señaló Jenófanes siglos antes de Dawkins. Un título más informativo podría haber sido: La ilusión del Dios creado. El libro podría haberse reducido entonces a un folleto, pero las ventas podrían haber sufrido … Porque el Dios que creó y sostiene el universo no fue creado, Él es eterno. No fue “hecho” y, por tanto, no está sujeto a las leyes que descubrió la ciencia; fue Él quien hizo el universo con sus leyes. En efecto, el hecho constituye la distinción fundamental entre Dios y el universo. El universo comenzó a existir, Dios no”.33

 

Trascendente

El creador, que no ha sido creado, no puede ser parte de la creación. Un ejemplo útil para ilustrar esto es cuando un carpintero hace una silla. En el proceso de diseñar y crear la silla, no se convierte en la silla; es distinto de la silla. Esto se aplica también al creador no-creado. Él creó el universo y, por lo tanto, es distinto de lo que creó. El teólogo y erudito Ibn Taymiyyah argumentó que el término “creado” implica que ese algo es distinto a Dios.34

Si el creador fuera parte de la creación, eso lo haría contingente o dependiente, con cualidades físicas limitadas. Lo cual, a su vez, significaría que Él requeriría una explicación para Su existencia, e implicaría que Él no podría ser Dios.
El Corán afirma la trascendencia de Dios: “No hay nada como Él”.35

 

Conocimiento

El creador increado debe tener conocimiento, ya que en el universo que creó estableció leyes. Entre ellas, la ley de la gravedad, la fuerza nuclear débil y fuerte y la fuerza electromagnética. Estas leyes implican que haya un legislador y un legislador implica que haya conocimiento. El Corán dice: “Ciertamente, Dios es, de todas las cosas, Conocedor”.36

 

Poderoso

El creador increado debe ser poderoso porque Él creó el universo, y el universo tiene una inmensa energía, tanto utilizable como potencial. Tomemos, por ejemplo, el número de átomos que hay en el universo observable, que es de alrededor de 1080. 37 Si tomásemos solo uno de esos átomos y lo dividiésemos, liberaría una inmensa cantidad de energía, conocida como fisión nuclear. Una cosa creada con energía utilizable y potencial no podría haber adquirido eso de sí misma. Básicamente, proviene del Creador, por lo que debe ser poderoso.

Si el creador no tuviese poder, significaría que sería inútil, incapaz y débil. Que el universo haya sido creado por Él, es una simple prueba de que debe tener capacidad y poder. Contempla el inmenso poder del Creador al reflexionar sobre el universo y todo lo que contiene. El Corán nos afirma el poder de Dios:

“Dios crea lo que quiere. Ciertamente, Dios tiene poder sobre todas las cosas”.38

 

La paradoja de la omnipotencia

La posición islámica con respecto a la capacidad de Dios se resume en la siguiente declaración de credo que se encuentra en El Credo del Imam Al-Tahawi. Dice: “Él es Omnipotente. Todo depende de Él, y todo asunto es sencillo para Él”.39

Sin embargo, una objeción común al poder de Dios es la paradoja de la omnipotencia. Se trata de la capacidad de un Ser Todopoderoso para limitar su poder. La pregunta que surge es: si Dios es omnipotente, ¿puede crear una piedra que no pueda mover?

Para responder a esta pregunta, es necesario aclarar el significado de “omnipotencia”. Lo que implica es la capacidad de realizar todos los asuntos posibles. La omnipotencia también incluye la imposibilidad de fallar. El interrogador, sin embargo, está diciendo que, dado que Dios es Todopoderoso, es capaz de cualquier cosa, incluido el fracaso. Esto es irracional y absurdo, ya que equivale a decir “un Ser Todopoderoso no puede ser un Ser Todopoderoso”. No lograr hacer algo no es una característica de la omnipotencia. Desde esta perspectiva, la capacidad de Dios de “crear una piedra que no puede mover” en realidad describe un evento que es imposible y carece de sentido.

La pregunta no describe un posible suceso, es como si dijéramos “un cuervo blanco y negro” o “un círculo triangular”. Tales afirmaciones no describen nada en absoluto; no tienen valor informativo y carecen de sentido. Entonces, ¿por qué deberíamos siquiera responder a una pregunta que no tiene significado? Sin rodeos, la pregunta ni siquiera es una pregunta.

En su discusión del verso del Corán, “Dios tiene poder sobre todas las cosas”, 40 el erudito clásico Al-Qurtubi explica que el poder de Dios se refiere a todos los estados posibles de sucesos: “Este [versículo] es general … significa que está permitido describir a Dios con el atributo de poder. La comunidad está de acuerdo en que a Dios le pertenece el nombre de El Poderoso … Dios tiene poder sobre todas las posibilidades, existan o permanezcan inexistentes”.41

Para concluir, Dios puede crear una piedra que sea más pesada que cualquier cosa que podamos imaginar, pero siempre podrá mover la piedra porque el fracaso no es una característica de la omnipotencia.42

 

Voluntad

El creador no-creado debe tener voluntad por varias razones.

En primer lugar, dado que el creador es eterno y trajo a la existencia un universo finito, debe haber decidido que el universo comenzase a existir. El creador debe haber decidido que el universo existiera cuando el universo aún era inexistente, y podría haber permanecido así. Algo que decide, obviamente, tiene voluntad.

En segundo lugar, el universo contiene seres que tienen una intención y una voluntad conscientes. Por tanto, quien creó el universo con seres vivos que tienen voluntad también debe tener voluntad. Uno puede darle a una cosa algo si no lo posee ni tiene la capacidad de causarlo u originarlo. Por tanto, el Creador tiene voluntad.

En tercer lugar, hay dos tipos de explicaciones que podemos aplicar a la creación del universo. La primera es una explicación científica y la segunda es personal. Déjame explicarte esto utilizando como ejemplo el té. Para hacer té, tengo que hervir un poco de agua, colocar la bolsita de té en la taza y dejar que se infunda. Este proceso se puede explicar científicamente. El agua debe estar a 100 grados Celsius (212 grados Fahrenheit), antes de que alcance el punto de ebullición, el agua tiene que viajar a través de una membrana semipermeable (bolsita de té) y tengo que usar mis reservas de glucógeno para permitir que mis músculos se contraigan y así mover mis extremidades para asegurarme que todo esto suceda. Obviamente, un científico capacitado podría entrar en más detalles, pero creo que entiendes mi objetivo. Por el contrario, todo el proceso también se puede explicar de forma personal: el té se hizo porque yo quería un poco de té. Ahora apliquemos esto al universo. No tenemos observaciones o evidencia empírica sobre cómo el Creador creó el universo; sólo podemos confiar en una explicación personal, que es que Dios eligió que el universo existiera. Incluso si tuviéramos una explicación científica, no negaría una personal, como se muestra en el ejemplo del té.43

El Corán afirma el hecho de que Dios tiene una voluntad: “Verdaderamente tu Señor hace todo lo que quiere”.44

El erudito islámico Al-Ghazali presenta un elocuente resumen de las implicaciones de que Dios tenga una voluntad. Afirma que todo lo que sucede se debe a la voluntad de Dios y nada puede escapar a ello:

“Atestiguamos que Él es el que decide (voluntad) todas las cosas que existen, el gobernante de todos los fenómenos originados; no ocurre nada en el mundo visible o invisible, sea escaso o abundante, pequeño o grande, bueno o malo, ni cualquier ventaja o desventaja, creencia o incredulidad, conocimiento o ignorancia, éxito o fracaso, aumento o disminución, obediencia o desobediencia, excepto por Su voluntad. Lo que Él quiere es, y lo que no quiere, no será; no hay una mirada de los ojos, ni un pensamiento perdido del corazón que no esté sujeto a Su voluntad. Él es el Creador, el Restaurador, el Hacedor de todo lo que Él quiere. No hay nadie que anule Su mandato, nadie que complemente Sus decretos, nadie que disuada a un siervo de desobedecerle, excepto por Su ayuda y misericordia, y nadie tiene poder para obedecerle sino por Su voluntad.”45

 

Uno

Hay varias razones por las que el creador debe ser uno, entre ellas:

  • El argumento de la exclusión;
  • Diferenciación conceptual;
  • La navaja de Occam;
  • El argumento de la definición.

 

Argumento de la exclusión

Este argumento sostiene que la existencia de múltiples creadores es imposible porque solo puede haber una voluntad. Dado que el Creador es eterno y trajo a la existencia el universo, el cual comenzó en un momento determinado, significa que el Creador decidió que el universo existiera; y esa elección implica una voluntad. Preguntarnos cuántas voluntades pueden existir nos lleva a analizar este argumento en detalle.

Para poder seguir el argumento, digamos que hubo dos creadores. El creador A quiere mover una piedra y el creador B también quiere mover la misma piedra. Hay tres escenarios posibles que pueden surgir:

  1. Uno de los creadores vence, moviendo la roca en una dirección diferente a la que el otro quería.
  2. Ambos se anulan mutuamente y la roca no llega a moverse.
  3. Ambos mueven la roca en la misma dirección.

El primer escenario implica que solo una voluntad se manifestaría. El segundo escenario significaría que la voluntad no resulta en acción, lo cual no es posible, ya que tiene que haber una voluntad que se manifieste en acción, y por ello existe la creación. En última instancia, el tercer escenario muestra que se ha cumplido solo una voluntad. Por lo tanto, lo más racional es concluir que solo hay un creador porque solo hay una voluntad.

Si alguien sostiene que puede tener más de una entidad y aun así tener una sola voluntad, yo respondería haciendo la pregunta siguiente: ¿cómo sabes que hay más de una entidad? Suena como un argumento basado en la ignorancia, ya que no hay evidencia alguna para tal afirmación. Esto nos llevaría al siguiente argumento.

 

Diferenciación conceptual

Para que existan dos creadores, deben ser diferentes de alguna manera. Por ejemplo, si observamos dos árboles, podemos ver que se diferencian en el tamaño, forma, color y edad. Incluso si tuvieran atributos físicos idénticos, habría al menos una cosa que nos permitiría distinguirlos y afirmar que en realidad son dos árboles. Esto puede ser simplemente su ubicación o posición. También podemos aplicar lo mismo a dos gemelos; sabemos que son dos personas diferentes porque algo las difiere. Incluso podría ser el mero hecho de que no pueden ocupar el mismo lugar al mismo tiempo.

Si hubiese más de un creador, debería haber algo que los diferenciase. Sin embargo, si son iguales en todos los aspectos posibles, ¿cómo podemos afirmar que son dos? Si algo es idéntico a otro, entonces lo que es cierto para uno también es cierto para el otro. Digamos que tenemos dos cosas, A y B. Si son iguales en todos los sentidos y nada nos permite diferenciarlas, entonces son lo mismo. Podemos convertir esto en una proposición hipotética: si todo lo que es cierto de A es cierto de B, entonces A es idéntico a B.

Ahora apliquemos lo mismo al Creador. Imagina que existen dos creadores, llamados creador X y creador Y, y que todo lo que es cierto para el creador X también lo es para el creador Y. Por ejemplo, el creador X es Todopoderoso y Sabio; y el creador Y es Todopoderoso y Sabio. ¿Cuántos creadores hay en realidad? Solo uno, debido a que no hay nada que los diferencie. Si alguien argumentase que hay diferencias, entonces no se estarían refiriéndose, a otro creador sino a algo que ha sido creado, ya que no tendría los mismos atributos propios del Creador.

Si alguien insiste al afirmar que puede haber dos creadores y que es posible que sean diferentes entre sí, yo le pregunto: “¿En qué se diferencian?” Si intentan responder a la pregunta, entrarían en el ámbito de la argumentación desde la ignorancia, porque tendrían que inventarse pruebas para justificar una conclusión falsa.

 

La navaja de Occam

A la luz de lo anteriormente mencionado, podríamos encontrarnos con algunas personas irracionales y testarudas que aun así sugieren que existe una pluralidad de creadores o causas. Teniendo en cuenta la navaja de Occam, este no es un argumento sólido. La navaja de Occam es un principio filosófico atribuido al lógico del siglo XIV y fraile franciscano Guillermo de Occam. Este principio exige que: “Pluralitas non est ponenda sine neccessitate”; en español “La pluralidad no debe postularse sin necesidad”. En otras palabras, la explicación más simple y completa es la mejor.

En este caso, no tenemos evidencia de que el Creador del universo sea en realidad una combinación de dos, tres o incluso mil creadores, por lo que la explicación más simple es que el Creador es uno. Sugerir una pluralidad de creadores tampoco aumenta la amplitud del argumento. En otras palabras, agregar más creadores no mejoraría el poder explicativo ni el alcance del argumento. Afirmar que un creador Todopoderoso creó el universo es tan abarcador como afirmar que lo crearon dos creadores Todopoderosos. Un creador es todo lo que se necesita, simplemente porque es Todopoderoso. Yo diría que sugerir múltiples creadores en realidad lo que hace es reducir la fuerza de la explicación y su alcance; esto se debe a que plantea muchos más problemas de los que resuelve. Las siguientes preguntas exponen la irracionalidad de esta forma de politeísmo; ¿Cómo coexisten varios seres externos? ¿Qué pasa con el potencial de la voluntad cuando hay algún conflicto? ¿Cómo interactúan ente ellos?

Una objeción popular a este argumento es que, si tuviéramos que aplicar este principio a las pirámides de Egipto, adoptaríamos de manera absurda la opinión de que fueron hechas por una persona, porque parece ser la explicación más simple. Esta es una aplicación incorrecta del principio, porque ignora el punto de la exhaustividad. Considerar que las pirámides fueron construidas por una sola persona no es la explicación más simple y completa, ya que plantea muchas más preguntas de las que responde. Por ejemplo, ¿cómo pudo un hombre haber construido las pirámides? Es mucho más completo postular que fue construido por muchos hombres. A la luz de esto, alguien puede decir que el universo es tan complejo que sería absurdo postular que solo un creador lo creó. Esta afirmación, aunque sea válida, está fuera de lugar. Un Ser poderoso que crea todo el universo es una explicación mucho más coherente y simple que una pluralidad de creadores, porque una pluralidad de creadores plantea las preguntas incontestables planteadas en el párrafo anterior. Sin embargo, el crítico puede continuar argumentando que no fue una persona quien creó las Pirámides, sino un creador Todopoderoso. El problema con esto es que no hay nada dentro del universo que sea un Ser Todopoderoso, y dado que las Pirámides son edificios, y los edificios se construyen por una causa eficiente (una persona o personas que actúan), entonces las Pirámides deben haber sido creadas por el mismo tipo de causa. Esto nos lleva de regreso al punto original, que más de una de estas causas fue necesaria para construir las pirámides.

 

El argumento de la definición

La razón requiere que, si hubiera más de un creador, el universo sería un caos. Tampoco habría el nivel de orden que encontramos en el cosmos. El Corán presenta un argumento similar: “Si hubiera habido en los cielos y la Tierra otros dioses además de Dios, ambos se habrían corrompido”.46

El comentario clásico conocido como Tafsir al-Yalalain dice: “El cielo y la tierra habrían perdido su orden normal ya que inevitablemente habría habido discordia interna, como es normal cuando hay varios gobernantes: se oponen en las cosas y no están de acuerdo unos con otros”.47

Sin embargo, se podría señalar que dado que más de una persona hizo tu automóvil —una persona instaló las ruedas, otra instaló el motor y otra persona instaló el sistema informático—, tal vez el universo fue creado de la misma manera. Este ejemplo indica que un objeto complejo puede ser creado por más de un creador.

Para responder a esta afirmación, lo que hay que entender es que la explicación más racional a los orígenes del universo es aceptar el concepto de Dios y no el concepto de que solo hay un “creador”. Puede haber una posibilidad conceptual abstracta de múltiples creadores, como lo destaca el ejemplo del automóvil, pero no puede haber más de un Dios. Esto se debe a que Dios, por definición, es el Ser que impone Su voluntad, la cual no puede ser limitada por nada externo a Él. Si hubiera dos o más dioses, existiría una rivalidad de voluntades, lo que resultaría en caos y desorden. El universo que observamos está gobernado por leyes y orden matemáticos; por tanto, tiene sentido que todo sea el resultado de una voluntad que se impone. Curiosamente, lo que en realidad hace la objeción es apoyar la unidad Divina. Para que el coche funcione, las diferentes personas responsables de su fabricación tuvieron que adaptarse a la “voluntad” general del diseñador. El diseño limita las voluntades de los responsables de la fabricación del automóvil. Dado que Dios, por definición, no puede tener Su voluntad limitada por nada fuera de Él mismo, deducimos que no puede haber más de una sola voluntad Divina.

Sin embargo, se podría argumentar que varios Dioses pueden acordar tener la misma voluntad o que cada uno podría tener su propio dominio. Esto significaría que sus voluntades serían limitadas y pasivas, lo que significaría que ya no serían dioses por definición.

El pensador y filósofo musulmán del siglo XII Ibn Rushd, también conocido como Averroes en la tradición occidental, resume este argumento con las siguientes palabras:

“El significado del… verso está implantado en los instintos [del hombre] por naturaleza. Es evidente que, si hay dos reyes, siendo las acciones de uno las mismas que las del otro, no sería posible [para ellos] administrar la misma ciudad, porque no puede resultar de dos agentes del mismo tipo la misma acción. Se entiende necesariamente que, si actúan a la vez, la ciudad se arruinaría, a menos que uno de ellos actuase mientras el otro permaneciese inactivo; y esto es incompatible con los atributos divinos. Cuando dos acciones del mismo tipo convergen en un sustrato, ese sustrato se corrompe necesariamente ”.48

Estos son algunos de los argumentos que pueden usarse para demostrar que Dios es uno; sin embargo, este tema, una vez entendido de verdad, tendrá efectos profundos en la conciencia humana. Si un solo Dios nos ha creado, se entiende que debemos ver todo a través de Su unidad y no nuestras perspectivas abstractas de desunión y división. Somos una familia humana, y si nos vemos así, ello puede tener efectos profundos en nuestra sociedad. Si amamos y creemos en Dios, entonces debemos mostrar compasión y misericordia por lo que Él ha creado. Como dijo el Profeta Muhammad ﷺ:

“Aquellos que son misericordiosos, el Más Misericordioso les mostrará misericordia. Ten misericordia de los que están en la tierra y el que está en los cielos tendrá misericordia de ti.”49

 

Una nota sobre la causalidad, el tiempo y el Big Bang

Algunos objetores argumentan que la causalidad solo tiene sentido con el tiempo. Sostienen que, dado que el tiempo comenzó con en el Big Bang, no podemos afirmar que algo causara el universo porque no hubo un “antes” al comienzo del Big Bang. En ausencia de tiempo, no hay “causa ni efecto, porque la causa viene antes que el efecto”.50

Hay algunos problemas con esta objeción.51

  • La idea de que la causalidad solo puede tener sentido con el tiempo requiere pruebas. En filosofía no existe consenso sobre la definición y naturaleza de la causalidad. Existen varios enfoques que intentan definir y comprender la causalidad y las relaciones causales. Uno de esos enfoques es la causalidad simultánea. Este punto de vista se muestra de esta manera: “que las causas siempre ocurren simultáneamente con sus efectos inmediatos”.52 Se podría argumentar que el universo y su causa ocurrieron al mismo tiempo. El siguiente experimento mental explica tal relación causal. Imagina una bola eterna sobre una almohada eterna. La bola provoca la hendidura de la almohada, pero la causa (bola) no precede al efecto (hendidura en la almohada); porque el tiempo no es un factor aquí, debido a la eternidad de los objetos.53 En el contexto de este argumento, podría decirse que el momento en que Dios trajo el universo a la existencia, fue el momento en que el universo llegó a existir. Este tipo de causalidad es atemporal. Esto significa que la causa (en este caso, la voluntad y el poder de Dios) ocurrió antes de manera causal pero no antes temporalmente (en el tiempo). La causa y el afecto ocurrieron simultáneamente.
  • Asume que existe un consenso sobre la noción del tiempo en la ciencia. Existen diferentes nociones de tiempo en la mecánica cuántica y la relatividad general. Asumir que existe una sola idea sobre el tiempo tergiversa la literatura.54
  • Esta objeción es contraproducente. Si la causalidad no puede existir sin tiempo, entonces el Big Bang debería rechazarse. Dado que en el punto de la singularidad del Big Bang no había tiempo, sino un límite al tiempo, y el límite está obviamente conectado causalmente con el resto del universo, entonces ¿cómo puede esta relación causal tener sentido sin tiempo? Si los objetores aceptan que la frontera está conectada causalmente con el resto del universo, también deberían aceptar la misma relación causal atemporal cuando Dios decidió manifestar Su voluntad y poder para crear el universo.55 Si sostienen que la causalidad no tiene sentido fuera del tiempo, tendrán que rechazar la relación causal entre el límite de la singularidad y el resto del universo, lo que equivale a rechazar la existencia del universo. El objetor puede argumentar que algunos físicos sostienen que el universo no tiene límite. Sin embargo, este es un tema polémico sin consenso.56

Dado que no existe un consenso sobre la naturaleza de la causalidad y el concepto del tiempo ha sido impugnado, la objeción anterior no debilita el argumento presentado en este ensayo.

Aunque hay otras objeciones al argumento presentado en este ensayo, no se pueden calificar como válidas; lo cual significa que, aunque no se pudiera responder a estas objeciones, el argumento aún mantendría su fuerza racional. Sin embargo, hay algunas preguntas que desafían este argumento, entre ellas: si el Creador del universo es eterno, ¿por qué el universo comenzó a existir cuando lo hizo, en lugar de existir desde la eternidad? Si Dios es máximamente perfecto y trascendente, ¿qué lo llevó a crear? ¿Requiere Dios la creación para poseer atributos perfectos? Estas preguntas se han abordado inteligentemente en un artículo titulado El argumento cosmológico del Kalam y el problema de la voluntad creativa divina y propósito.57

En este ensayo, hemos demostrado que el Corán proporciona un argumento intuitivo y poderoso para probar la existencia de Dios. Dado que el universo es finito, tuvo un comienzo. Si éste comenzó, entonces podemos decir que: surgió de la nada, se creó a sí mismo, fue creado por algo creado o fue creado por algo increado. La respuesta racional es que el universo fue creado por un creador increado que es trascendente, conocedor, poderoso, tiene voluntad y es único.

 

Referencias

1 Gwynne, R. W. (2004) Lógica, retórica y razonamiento legal en el Corán: Argumentos de Dios. Abingdon: Routledge. 2004, pág. ix.
2 Ibíd, pág. 203
3 Citado en Hoover, J. (2007). Teodicea del optimismo perpetuo de Ibn Taymiyya. Leiden: Brill, pág. 31.
4 El Corán, Capítulo 52, Versículos 35 y 36.
5 Mohar, M. A. (2003). El significado del Corán, palabra por palabra. Vol. III. Ipswich: JIMAS, pág. 1713.
6 Este argumento ha sido inspirado y adaptado de Idris, J. (1994) Los físicos contemporáneos y la existencia de Dios. Disponible en: http://www.jaafaridris.com/the-contemporary-physicists-and-gods-existence/ [Consultado el 23 de noviembre de 2016].
7 Hilbert, D. (1964). En el Infinito. En: P. Benacerraf y H. Putnam (eds), Filosofía de las matemáticas: lecturas seleccionadas. Englewood Cliffs, Nueva Jersey: Prentice-Hall, pág. 151.
8 Quine: Términos explicados. Disponible en: http://www.rit.edu/cla/philosophy/quine/underdetermination.html [Consultado el 23 de octubre de 2016].
9 Sociedad Estadounidense de Física. (1998). Foco: La fuerza del espacio vacío. Disponible en: http://physics.aps.org/story/v2/st28 [Consultado el 23 de noviembre de 2016].
10 Leibniz, G. W. (1714). Los principios de la naturaleza y la gracia, basados en la razón. 1714. Disponible en: http://www.earlymoderntexts.com/assets/pdfs/leibniz1714a.pdf [Consultado el 4 de octubre de 2016].
11 Krauss, L. M. (2012). Un universo de la nada: por qué hay algo en lugar de nada. Londres: Simon & Schuster, pág. 170.
12 Ibíd.
13 Ibíd, pág. 105.
14 Albert, D. (2012). “Un universo de la nada”, de Lawrence M. Krauss. Disponible en: http://www.nytimes.com/2012/03/25/books/review/a-universe-from-nothing-by-lawrence-m-krauss.html?_r=0 [Consultado el 1 de octubre de 2016].
15 Craig, W.L. (2012). Un universo de la nada. Disponible en: http://www.reasonablefaith.org/a-universe-from-nothing [Consultado el 9 de octubre de 2016].
16 Analogías adaptadas de Craig, W.L. (2012). Un universo de la nada. Disponible en: http://www.reasonablefaith.org/a-universe-from-nothing [Consultado el 9 de octubre de 2016].
17 Krauss, L. A (2012). Un universo de la nada, pág. 174.
18 Sober, E. (2010). Empirismo. En: Psillos, S y Curd, M, ed, The Routledge Companion to Philosophy of Science. Abingdon: Routledge, págs. 137-138.
19 Krauss, L. (2012) Un universo de la nada, pág. xiii.
20 Ibíd p. 147.
21 iERA. (2013). Lawrence Krauss contra Hamza Tzortzis – Debate del Islam contra el ateísmo. Disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=uSwJuOPG4FI [Consultado el 10 de septiembre de 2016].
22 Tony Sobrado. (2012). Cómo surgió el universo de la “nada”, comentan Richard Dawkins y Lawrence Krauss. Disponible en: https://youtu.be/CXGyesfHzew?t=921 [Consultado el 2 de octubre de 2016].
23 Wali-Allah, S. (2003). El argumento concluyente de Dios (Hujjat Allah al-Baligha). Traducido por Marcia K. Hermansen. Islamabad: Instituto de Investigaciones Islámicas, pág. 33.
24 Citado en Al-Bayhaqi, A. (2006). Kitab al-Asma was-Sifat. Editado por Abdullah Al-Hashidi. El Cairo: Maktabatu al-Suwaadi. Vol 2, pág. 271.
25 Este ejemplo fue tomado de Green, A. R. El hombre de los calzoncillos rojos. 2ª Edición. Londres: One Reason, págs. 9-10.
26 Este ejemplo es una adaptación de Idris, J. (2006). Los físicos contemporáneos y la existencia de Dios (parte 2 de 3): una serie de causas. Disponible en: http://www.islamreligion.com/articles/491/ [Consultado el 2 de octubre de 2016].
27 Idris, J. (2006). Los físicos contemporáneos y la existencia de Dios (parte 2 de 3): una serie de causas. Disponible en: http://www.islamreligion.com/articles/491/ [Consultado el 2 de octubre de 2016].
28 Citado en Goodman, L. E. (1971). Argumento de la creación de Ghazali (I). Revista Internacional de Estudios de Oriente Medio, 2 (1), 83.
29 Flew, A. (2007). Hay un Dios: cómo el ateo más famoso del mundo cambió de opinión. Nueva York: HarperOne. 2007, pág. 165.
30 Narrado por Al-Bukhari.
31 Citado en Al-Bayhaqi, A. (2006). Kitab al-Asma was-Sifat. Vol 2, pág. 270.
32 El Corán, Capítulo 112, Versículos 2 y 3.
33 Lennox, J. C. (2009). El que enterró a Dios: ¿Ha enterrado la ciencia a Dios? Oxford: Lion Books, pág. 183.
34 Hoover, J. (2004). Creatividad perpetua en la perfección de Dios: Comentario Hadith de Ibn Taymiyya sobre la creación de este mundo por Dios. Revista de estudios islámicos 15 (3), 296.
35 El Corán, Capítulo 42, Versículo 11.
36 El Corán, Capítulo 58, Versículo 7.
37 Ésta es una estimación basada en el número de átomos de hidrógeno contenidos en el número total estimado de estrellas en el universo observable. El número es mayor si se incluyen otros átomos.
38 El Corán, Capítulo 24, Versículo 45.
39 Al-Tahawi. (2007). El Credo del Imam Al-Tahawi. Traducido del árabe, introducido y anotado por Hamza Yusuf. California: Instituto Zaytuna, pág. 50.
40 El Corán, Capítulo 2, Versículo 20.
41 Al-Qurtubi, M. (2006). Al-Jaami ’al-Ahkaam al-Qur’an. Editado por el Dr. Adullah Al-Turki y Muhammad ‘Arqasusi. Beirut: Mu’assasa al-Risalah. Vol 1, págs. 338-9.
42 Inspirado y adaptado de Craig, W. L. The coherence of Theism – part 2. Disponible en: http://www.bethinking.org/god/the-coherence-of-theism/part-2 [Consultado el 13 de noviembre de 2016].
43 Swinburne, R. (2004). La existencia de Dios. 2ª Edición. Nueva York: Oxford University Press, págs. 52-72.
44 El Corán, Capítulo 11, Versículo 107.
45 Al-Ghazali, M. (2005). Ihyaa ‘Ulum al-Deen. Beirut: Dar Ibn Hazm, pág. 107.
46 El Corán, Capítulo 21, Versículo 22.
47 Al-Mahalli, J. y As-Suyuti, J. (2007) Tafsir Al-Jalalayn. Traducido por Aisha Bewley. Londres: Dar Al Taqwa, pág. 690; Mahali, J. y As-Suyuti J. (2001) Tafsir al-Jalalayn. 3ª Edición. El Cairo: Dar al-Hadith, pág. 422. Puede acceder a una copia en línea en: https://ia800205.us.archive.org/1/items/FP158160/158160.pdf [Consultado el 1 de octubre de 2016].
48 Avveroes. (2001) Fe y razón en el Islam. Traducido con notas a pie de página, índice y bibliografía por Ibrahim Y. Najjar. Oxford: One World, pág. 40.
49 Narrado por Tirmidhi.
50 Rizvi, A. (2016). El musulmán ateo. Nueva York: St. Martin’s Press, pág. 127.
51 La respuesta a esta objeción se ha inspirado y adaptado de Craig, W.L. # 148 Causalidad y espacio-tiempo. Disponible en: https://www.reasonablefaith.org/writings/question-answer/causation-and-spacetime/ [Consultado el 27 de septiembre de 2019].
52 Huemer, H y Kovitz, B. (2003). La causalidad como simultánea y continua, The Philosophical Quarterly, 53 (213), 556.
53 Este es un ejemplo adaptado de Immanuel Kant. Véase Kant, I. (1965) Crítica de la razón pura. Traducido por N. Kemp Smith. Nueva York: St Martin’s Press, A203.
54 Wolchover, N. (2016). Problema del tiempo de la gravedad cuántica. Disponible en: https://www.quantamagazine.org/quantum-gravitys-time-problem-20161201/ [Consultado el 26 de septiembre de 2019].
55 Adaptado de Craig, W. y Sinclair, D. (2009). El argumento cosmológico de Kalam. En: Craig, W. L. y Moreland, J. P. The Blackwell Companion to Natural Theology. West Sussex: Wiley-Blackwell, pág. 196.
56 Wolchover, N. (2019). Los físicos debaten la idea de Hawking de que el universo no tuvo comienzo. Disponible en: https://www.quantamagazine.org/physicists-debate-hawkings-idea-that-the-universe-had-no-beginning-20190606/ [Consultado el 26 de septiembre de 2019].
57 Randhawa, S. (2011). El argumento cosmológico de Kalam y el problema de la agencia y el propósito creativos divinos. Versión preliminar. Disponible en: http://www.academia.edu/29016615/The_Kal%C4%81m_Cosmological_Argument_and_the_Problem_of_Divine_Creative_Agency_and_Purpose [Consultado el 22 de octubre de 2016].